OBSESIONES Y COMPULSIONES

Las obsesiones son ideas, pensamientos, impulsos o imágenes persistentes que son experimentadas como intrusivas e inapropiadas y que causan marcada ansiedad o angustia.
Las características de intrusión e incomodidad de las obsesiones han sido descritas como “ego distónicas”. Esto se refiere a la sensación del individuo de que el contenido de la obsesión le es extraño, no está dentro de su control y no es la clase de pensamiento que desea tener.
De cualquier modo, el individuo es capaz de reconocer que las obsesiones son producto de su propia mente y que no son impuestas desde fuera (como en la inducción de pensamiento).

Las obsesiones más frecuentes son pensamientos repetidos sobre la contaminación ( contaminarse al estrechar la mano) dudas repetidas (preguntarse si se ha realizado algún acto dañino, atropellar a alguien, haber dejado una puerta sin cerrar), la necesidad de disponer las cosas en un orden determinado (experimenta angustia intensa cuando los objetos están desordenados o asimétricos), impulsos agresivos u horrendos (hacer daño a hijos, pareja, padres o gritar una obscenidad en la iglesia) e imaginaciones sexuales (una imagen pornográfica recurrente).

La característica principal que los convierte en obsesiones es que no se trata de simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real, como inquietudes normales de la vida como el dinero, trabajo, amor o estudios) y es improbable que estén relacionados con problemas reales.

Por su parte, las Compulsiones son conductas repetitivas (lavarse las manos, ordenar, comprobar algo) o actos mentales (rezar, contar, repetir palabras en silencio) cuyo objetivo es el de evitar o reducir la ansiedad o la angustia, en vez del de dar placer o gratificación.

En la mayoría de los casos, la persona se siente obligada a realizar la complusión para reducir la ansiedad que acompñaa a una obsesión o para evitar una situación desagradable. Por ejemplo, los individuos con la obsesión de contaminarse, pueden reducir su angustia mental lavándose las manos hasta dejarlas en carne viva;
la angustia de las personas con la obsesión de haberse dejado la puerta sin cerrar, o el grifo abierto, puede conducirles a comprobar el cerrojo o el grifo cada pocos minutos;

En algunos casos, los individuos realizan conductas rituales o estereotipadas de acuerdo con unas complejas reglas autoimpuestas sin ser capaces de indicar por qué las están haciendo. Por definición, las compulsiones son o claramente excesivas o no están conectadas de una forma realista con aquello para lo que tendrían que prevenir o neutralizar. La compulsiones más frecuentes incluyen lavarse y limpiar, contar, comprobar, preguntar o pedir conformación, repetir actos y ordenar.

Tratamiento del Trastorno Obsesivo-Compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo se trata mayoritariamente utilizando una combinación de medicamentos y terapia cognitivo- conductual. Los medicamentos empleados abarcan antidepresivos, antipsicóticos y estabilizadores del estado de ánimo.

La psicoterapia (terapia cognitiva conductista o TCC) ha demostrado ser efectiva para este trastorno. Durante la terapia, el paciente es expuesto muchas veces a una situación que desencadena los pensamientos obsesivos y aprende gradualmente a tolerar la ansiedad y resistir las ganas de llevar a cabo el acto compulsivo. La terapia también se puede utilizar para reducir el estrés y la ansiedad y resolver conflictos internos.

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